
Mientras unos científicos buscaban las llamadas estrellas enanas marrones han encontrado un curioso planeta “vagabundo”,
no órbita al rededor de ninguna estrella conocida.
Este planeta
ha recibido el nombre de CFBDSIR2149
(científicamente CFBDSIR J214947.2-040308.9), tiene entre cuatro y siete
veces la masa de Júpiter. Se cree que estos curiosos planetas se crean
independientemente en el espacio o se “son expulsados” de algún sistema
de estrellas.
En más de una década
se han descubierto varias docenas de estos planetas en la Nebulosa de Orión. Este descubrimiento es mas curioso dado que se encuentra fuera de una región de formación estelar.
Se cree que esta en un pequeño sistema de estrellas enanas que no
tienen la fuerza para poder hacer que gire a su alrededor, también los
investigadores declararon que el nuevo candidato
es más viejo, más frío, y mucho más cercano a la Tierra (aproximadamente a 130 años luz de distancia) que los otros planetas errantes que se han encontrado hasta la fecha.

Es
común andar por la playa y encontrarse de todo, algas, rocas, bolsas de
plástico, botellas de plástico, cristales rotos etcétera.
Una empresa española ha c
reado una botella con bioplástico que puede contener líquidos y ser biodegradable a la vez,
hasta el momento los plásticos biodegradables no eran lo
suficientemente resistentes para contener líquidos como zumo, leche,
etcétera. Han conseguido que el plástico sea más resistente
gracias a una serie de nanorefuerzos incluidos en la matriz del plástico y que mejora sus propiedades frente a los líquidos.
Gracias a estar formado a base de
nanoarcillas modificadas hace que el material sea más fuerte y más resistente a la temperatura, lo que reduce igualmente su permeabilidad a todos los gases. Y sigue siendo completamente biodegradable.
El desarrollo de este plástico tubo lugar en el
Instituto Tecnológico del Embalaje,
Transporte y Logística (ITENE) dentro del proyecto BioPacked II, les
financió el Instituto de la Mediana y Pequeña Industria Valenciana
(IMPIVA) de la Generalitat Valenciana y fondos FEDER de la Unión
Europea.

Aunque sus ojos sí pueden segregar lágrimas,
estas no fluyen correctamente debido a la falta de gravedad
en el espacio. Las lágrimas se van acumulando en el ojo y en el
interior de las fosas nasales, lo cual llega a suponer un verdadero
problema cuando se encuentran dentro de sus trajes espaciales.
Un ejemplo muy claro de esto es el del canadiense
Chris Hadfield. Un solo ojo se le irritó en abril de 2001 mientras instalaba el
Canadarm2,
a 402 kms sobre la superficie, y el liquido fue suficiente para inundar
ambos ojos. Imposibilitado de limpiarlos debido al casco, por poco tuvo
que cancelar la misión. Trató de usar los párpados para hacer caer las
lágrimas sin exito. Afortunadamente,
éstas acabaron por evaporarse.
Aunque ya existía un NSN previo mencionando el tema, no tiene ni
fuente ni descripción. En la fuente de este se incluye el relato de la
experiencia de Hadfield, contada por él mismo.

Cuando
pensamos en herbívoros pensamos en animales que no parecen violentos o
peligrosos, pero en Canadá han descubierto el cuerpo de un nuevo
dinosaurio que según los estudios y las teorías este herbívoro
tenia 4 cuernos y pesaba dos toneladas.
Según las teorías
tenia 4 cuernos para poder luchar con otros machos por las hembras o simplemente para defenderse,
media 6 metros de largo, y ha sido denominado Xenoceratops
foremostensis, además es el cuerpo más antiguo conocido de gran
dinosaurio con cuernos de la región.
Su extraño nombre,
Xenoceratops significa “alien con cuernos
en la cara”, ya que tiene un extraño patrón de cuernos en su cabeza y la
escasez de fósiles de dinosaurios con cuernos en esa región.
Tenía un pico parecido al de los loros, dos largos cuernos en la
frente por encima de los ojos y otros dos más grandes que salían de un
volante de gran tamaño que sobresale de la parte posterior de su cráneo.
Hallan los fósiles de los últimos dinosaurios supervivientes a la extinción

El controversial debate en torno a la
extinción de los dinosaurios ha atravesado diversas líneas teóricas. En los últimos años, desde los
dichos de Sarah Palin hasta las
erupciones volcánicas y el cambio climático han sido asociados con la desaparición de los dinosaurios.
Sin embargo, una cosa es compartida por toda la comunidad científica:
el final de los dinosaurios llegó en el final del
Cretácico. Sin embargo,
un reciente hallazgo de restos fósiles desbanca ligeramente este supuesto, y acerca más acá en el tiempo la extinción de los dinosaurios.
Jim Fassett del
U.S. Geological Survey en Santa Fe, Nuevo México, ha publicado recientemente un estudio en la revista
Palaeontología Electronica,
en el que se analizan los restos fósiles de algunos dinosaurios que
podrían haber sobrevivido al impacto del célebre meteorito que hace
65 millones de años acabó con ellos.
Se trata de huesos hallados en el
Macizo de San Juan,
los cuales han sido investigados a la luz de análisis químicos en los
que se demuestra que los huesos (encontrados en unas rocas) son
ligeramente posteriores a la fecha de 65 millones de años atrás, y por
lo tanto los
individuos sobrevivientes a la extinción de la familia de los dinosaurios.
Para sustentar esta hipótesis, Fassett y su equipo buscaron
evidencias geológicas en torno a los huesos. La polaridad magnética de
las rocas y los elementos metálicos arrojaron evidencias confirmando que
los dinosaurios corresponden a
niveles estratigráficos superiores a los correspondientes a la extinción.
Obviamente, la puerta al debate acaba de reabrirse, y es cuestión de
días para que la comunidad científica salte a refutar la teoría de
Fassett. No obstante, no nos dejemos engañar por el carácter llamativo
de la noticia. El final de los dinosaurios continúa emplazado al final
del cretácico, y de eso no quedan dudas.
El tiranosaurio tenía el mejor olfato del Cretácico

Hace ya unos años se comprobó que el rey de los dinosaurios carnívoros, el
tiranosaurio rex, era un dinosaurio más carroñero que cazador. Desde luego que esto hizo caer un poco el rango del terror de películas como
Jurassic Park,
relegándolo al estatus de “especie carroñera”. Sin embargo, un
descubrimiento reciente vuelve a posicionarlo como una especie hábil y
con estrategias de caza.
Las investigadoras Darla Zelenitsky y Francois Therrien de la
Universidad de Calgary han estudiado cráneos del famoso dinosaurio y han
comprobado que
el tiranosaurio rex tenía el mejor olfato del Cretácico y lo utilizaba para cazar presas durante la noche.
Como el cerebro no puede fosilizarse, las investigadoras analizaron
las impresiones que éste dejó en los cráneos de tiranosaurio.
Considerando estas marcas más la importante prominencia de los bulbos
olfativos del extinto reptil, las paleontólogas concluyeron de forma
unánime que el olfato del tiranosaurio superaba con creces las
capacidades olfativas de sus dinosaurios contemporáneos.
La hipótesis que uno tiende a pensar a priori asocia este excepcional olfato con las
actividades carroñeras del tiranosaurio.
Considerando que el olfato es una herramienta útil para encontrar
carroña, no parece descabellado asociar esta facultad con la búsqueda de
carroña por parte del animal. Sin embargo, las investigadoras piensan
de forma diferente.
Observando el comportamiento animal de especies contemporáneas que
cazan durante la noche, se ha constatado que muchas de ellas han
desarrollado un olfato muy agudo para encontrar presas, algo que —según
las investigadoras—
también ocurría en el caso del tiranosaurio rex.
Esto reabre un campo de estudios muy interesante respecto a las
actividades de caza de este animal, cuya importancia había quedado
relegada a raíz del descubrimiento de que esta especie prefería la
búsqueda de carroña antes de la caza propiamente dicha.